Estudio Bíblico: Mantenlo Simple

“Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno”. Salmos 139:23-24 (NVI)

Una vez que te has convencido de que un tiempo diario a solas con Dios, es necesario para tu crecimiento espiritual, ¿qué debes hacer para lograr tenerlo? Puede que estés motivado, pero no sabes cómo hacerlo una realidad.

Alguien ha dicho: “Si le apuntas a nada, le atinarás siempre”. Para tener un tiempo devocional significativo, necesitas un plan o algún tipo de bosquejo general a seguir.

La principal regla es esta: mantén tu plan simple.

Primero, asegúrate de tener una Biblia, un cuaderno para anotar lo que el Señor te muestre y para hacer una lista de oración y un himnario en caso de que quieras cantar alabazas.

Luego, sigue estos tres pasos sencillos: relájate, pide y lee.

  1. Espera en Dios (relájate). Quédate quieto por un minuto; no entres apresuradamente en la presencia de Dios, ni comiences a hablar de inmediato. Sigue el consejo de Dios: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios” Salmos 46:10a (NVI). Quédate quieto por un momento a fin de tener una actitud reverente.
  2. Ora brevemente (pide). Este no es tu tiempo de oración, sino una breve oración de apertura para pedir a Dios que limpie tu corazón y te guíe en ese tiempo juntos. ¡Debes estar sintonizado con el Autor antes de que puedas comprender su Libro! Dos buenos pasajes para memorizar de la Escritura son Salmos 139:23-24 y Salmos 119:18.
  3. Lee una sección de las Escrituras (lee). Aquí es donde comienza tu conversación con Dios. Él te habla a través de Su Palabra, y tú le hablas en oración. Lee tu Biblia.
  • Pausadamente. No lo hagas apurado; no trates de completar un pasaje demasiado largo; no corras en la lectura.
  • Repetidamente. Lee un pasaje una y otra vez, hasta que comiences a comprenderlo en tu mente.
  • Sin detenerte. No te detengas en medio de una frase para salirte por la tangente y comenzar un estudio doctrinal. Lee esa sección por el puro gozo de hacerlo, y permite que Dios te hable.
  • En voz alta pero suave. Leer en voz alta aumentará tu concentración. También te ayudará a comprender mejor lo que lees porque lo verás y lo escucharás. Sin embargo, lee con una voz suave para no perturbar a nadie.
  • Sistemáticamente. No uses el método de “leer donde te caiga el dedo”
    —un pasaje aquí, un capítulo allá, lo que te gusta más aquí, una porción interesante allá. Lee la Biblia tal como fue escrita: un libro o carta a la vez, ordenadamente. 

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Por qué es importante escribir lo que Dios te dice o te muestra, en tu tiempo a solas con Él?
  • ¿Que necesitas cambiar en tu horario de cada día para tener un tiempo a solas con Dios, dónde puedas cubrir cada uno de esos pasos?
  • ¿Qué otros aspectos de tu tiempo a solas con Dios te ayudarán a permanecer enfocado y tener una experiencia verdaderamente significativa?


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