Dios te Bendice Para que Puedas Bendecir a Otros

“Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad”. Hechos 2:44-45 (NTV)

Nadie se sacrificó como la iglesia primitiva. La Biblia dice en Hechos 2:44-45: “Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad” (NTV). Estos primeros cristianos no dieron solo su dinero. Eran generosos con todo lo que tenían. Eran radicalmente generosos.

Dios no solo te da recursos para que los disfrutes, sino para marcar una diferencia en el mundo que te rodea. Dios nunca te bendice solo para que puedas sentarte en lo que tienes. Él te bendice para que puedas bendecir a otros.

Aquí hay cuatro cosas que debes recordar al usar tus bendiciones como Dios lo dispuso.

Tus bendiciones deben fluir hacia los demás.

“No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” Filipenses 2:4 (NTV). Esta es la primera ley de la bendición: debe fluir hacia el exterior.

¿Cómo bendices a los demás? Supliendo una necesidad, ya sea sirviendo en alguna labor física o apoyo emocional, ayuda financiera o consejos prácticos.

Cuando bendices a otros, Dios se ocupa de tus necesidades.

Lucas 18:29-30 dice: “Les aseguro que todo el que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos por causa del reino de Dios recibirá mucho más en esta vida y tendrá la vida eterna en el mundo que vendrá” (NTV).

Cuando te enfocas en ayudar a otras personas, Dios asume la responsabilidad de tus problemas. Y eso es una verdadera bendición, porque Él es mucho mejor que tú para manejar tus dificultades.

Tus bendiciones hacia los demás volverán a ti.

Cuanto más bendices y ayudas a los demás, más Dios bendice tu vida. Lucas 6:38 dice: “Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio” (NTV).

No puedes dar más que Dios. A veces me imagino a Dios diciendo: “Juguemos a ver quién puede dar más. ¡Pero siempre te voy a ganar! Porque cuanto más bendices a los demás, más te voy a bendecir a cambio”.

Cuanto más seas bendecido por Dios, más espera que ayudes a los demás.

Jesús lo dijo así en Lucas 12:48: “Alguien a quien se le ha dado mucho, mucho se le pedirá a cambio; y alguien a quien se le ha confiado mucho, aún más se le exigirá” (NTV).

Tienes la bendición de ser una bendición. Esa es una verdad esperanzadora y alentadora para recordar. En un mundo que te invita a pensar solo en ti mismo, encuentra formas de ser radicalmente generoso con las personas que Dios ha puesto en tu vida.

Reflexiona Sobre Esto:

  • ¿Cómo cambiaría tu vida si fueras radicalmente generoso? ¿Cómo se vería eso?
  • ¿Cómo has visto a Dios proveer para tus necesidades cuando has dado generosamente a otros?
  • Ahora que sabes que Dios te bendice para que puedas bendecir a otros, ¿cuál es un paso que puedes dar hoy hacia la generosidad radical?

Si todavía no has confiado en Jesús y no te has comprometido a seguirlo, ¿por qué esperar más? Si estás listo para cruzar esa línea y tomar la decisión de creer en Jesucristo y seguirlo; haz esta oración.

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