Decídete por lo Mejor

“«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo”.  1 Corintios 10:23 (NVI)

Algunas cosas no son necesariamente malas; simplemente no son necesarias. La mayoría de las decisiones que tú tomas en la vida no son en realidad un conflicto entre lo bueno y lo malo. Es más un asunto de lo que es mejor para ti.

La Biblia habla de esto en 1 Corintios 10:23, “«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo” (NVI).

Muchas cosas son neutras moralmente. Para tomar una buena decisión debes ir a un estándar más alto y preguntar: “¿Esto qué voy a hacer me hará una mejor persona?”.

Recuerdo hace muchos años atrás, cuando Kay amamantaba a nuestros bebés, que siempre estaban hambrientos alrededor del mediodía, de tal forma que ella podía sentarse a alimentarlos y prender la televisión. ¿Qué hay en la TV al mediodía? Novelas. Entonces, ella comenzó a ver una novela mientras alimentaba a los bebés. Las novelas van una tras otra: una lleva directo a la siguiente. Muy pronto ella ya estaba viendo dos. Después de un tiempo, tres. ¡Y los bebés estaban engordando!

Tras un tiempo, ella dijo que se había dado cuenta de que no fijaba la hora por los bebés. En la práctica estaba reordenando su agenda diaria para asegurarse de que podría ver esos programas. Ella comenzó a pensar: “Voy a planchar ahora mismo”, o “Voy a limpiar la cocina”, y se aseguraba de hacerlo dondequiera que estaba el televisor.

De repente se había conectado a la vida de personas ficticias. ¡Llegó a interesarse íntimamente en la vida de personas que ni siquiera existían! Entonces, un día sintió que algo la golpeó como una tonelada de ladrillos: “¡Estoy desperdiciando mi vida! Esto no me hace una mejor mujer o madre o esposa. No añade ningún valor a mi vida. Sería mejor interesarme en personas que si existen”.

¿Estás tú más interesado en personajes ficticios de la televisión que en Pablo, Pedro y los discípulos, y en lo que Dios quiere hacer en tu vida? ¿Inviertes tu tiempo en las vidas superficiales de la gente que aparecen en las revistas de celebridades? ¿Estás pegado a tu canal deportivo favorito desde el momento que llegas a casa el viernes hasta la mañana del lunes?

¿Son perversas esas cosas? No. ¿Son malas? No. Pero la pregunta no es: “¿Hay algo malo en ello?” La pregunta es: “¿Me hará esto más como Jesús?”.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles son las cosas que haces o los hábitos que tienes, que no son malos, pero que no son lo mejor que Dios tiene para ti?
  • ¿Con qué cosas puedes reemplazar las cosas o los hábitos, para que te ayuden a crecer como un seguidor de Cristo?
  • ¿Piensas que decidir lo mejor es lo mismo que te hace un mejor creyente?


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