Cómo Superar El Pecado Del Prejuicio

“Por supuesto, hacen bien cuando obedecen la ley suprema tal como aparece en las Escrituras: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’; pero si favorecen más a algunas personas que a otras, cometen pecado. Son culpables de violar la ley”. Santiago 2:8-9 (NTV)

El prejuicio es un pecado serio. No es una simple infracción a la que Dios le guiña el ojo. Llamarlo de otra manera aparte de un pecado sería ir en contra de lo que la Biblia enseña. “Por supuesto, hacen bien cuando obedecen la ley suprema tal como aparece en las Escrituras: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’; pero si favorecen más a algunas personas que a otras, cometen pecado. Son culpables de violar la ley” Santiago 2:8-9 (NTV)

Está bastante claro. Pero a medida que he viajado alrededor del mundo, he llegado a la conclusión de que el prejuicio, particularmente el prejuicio racial, pudiera ser el pecado más predominante del mundo. No importa a donde vayas en el mundo, a alguien no le gusta alguien más. Lo puedes encontrar en todas partes. Y como se manifiesta de maneras incontables en la sociedad, muchas personas pudieran negar que tienen algún prejuicio en contra de otros.

Para moverse hacia la superación racial, tenemos que admitir y confesar nuestros prejuicios. ¿Por qué? Porque el racismo es un problema de pecado, no un problema de piel. Esto no es un problema menor para Dios. Esto está en el corazón del Evangelio.

Como muchas personas, posiblemente te criaron para desconfiar o mantenerte alejado de aquello que es diferente. Tú posiblemente te sientes más cómodo con personas parecidas a ti. Esto es naturaleza humana.

Pero aún tenemos que aprender a ver a las personas de la forma como Dios lo hace. ¿Cómo aprendes a ver las personas que llegan a tu vida como Dios lo hace? “El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón” 1 Samuel 16:7 (NTV). Tú tienes que mirar el corazón.

Si quieres conocer el corazón de alguien, entonces tienes que ir más allá de las bromas y las conversaciones superficiales. Necesitas conocerlos. Necesitas hacer preguntas y ser un buen oyente. Tienes que ser empático y lleno de gracia.

Comienza con tu corazón. Confiesa el pecado del prejuicio. Luego, pídele ayuda a Dios para ver a las personas como Él las ve y que te use para ayudar a reconciliar a personas unas con otras, y lo más importante, con Él.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuál es tu reacción cuando las personas inician una conversación sobre raza? ¿Qué piensas que es la primera cosa que Dios desea que hagas cuando las personas comparten sus experiencias con el prejuicio?
  • Para verdaderamente aprender algo, necesitas practicarlo activamente. ¿Cuáles son algunas maneras en las que puedes practicar la reconciliación racial esta semana?


Ama a tu Prójimo como a ti Mismo

Santiago nos dice que para movernos hacia la superación racial, tenemos que admitir y confesar nuestros prejuicios. ¿Por qué? Porque el racismo es un problema de pecado, no un problema de piel.

Comienza con tu corazón. Confiesa el pecado del prejuicio. Luego, pídele ayuda a Dios para ver a las personas como Él las ve y que te use para ayudar a reconciliar a personas unas con otras, y lo más importante, con Él.

Si nunca has depositado tu confianza en Jesús, ahora es el momento de hacerlo. Para saber cómo, mira este video donde comparto, “¿Cómo seguir a Cristo?”.

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