Un Corazón Orgulloso se Opone a Dios. Un corazón humilde se entrega a Dios

“ ‘Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes’. Así que humíllense delante de Dios!”.  Santiago 4:6b-7a (NTV)

Una de las formas más importantes en que puedes practicar la valiente humildad es rindiendo tus planes a Dios. De cualquier forma, esto es lo que usualmente hacemos: hacemos nuestros planes sin ni siquiera consultar a Dios. Entonces oramos y pedimos a Dios que bendiga nuestros planes, de los cuales no lo hicimos partícipe. Asumimos que nuestros planes son su voluntad. Entonces, cuando nuestros planes no ocurren como lo programamos o ni siquiera suceden, nos enojamos con Dios. Eso se llama orgullo y Dios odia el orgullo.

Santiago 4:6b-7a dice, “ ‘Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes’ Así que humíllense delante de Dios” (NTV). Puedo pensar en muchas personas que no me gustaría tener como oponentes. No me gustaría competir en una piscina contra un campeón olímpico de natación, o estar en una cancha de baloncesto contra uno de los mejores jugadores del mundo, o en una subasta contra un millonario.

Pero realmente no me gustaría tener como oponente a Dios, porque no habrá forma de que yo gane la batalla. La Biblia dice que cuando estoy siendo orgulloso, Dios no está solamente irritado conmigo. Él está en oposición a mí en ese mismo momento. Soy enemigo de Dios cada vez que me lleno de orgullo. Es así de serio.

Así que ¿qué significa rendir todos tus planes y rendirte a Dios?

Romanos 6:13b dice, “Mejor pónganse al servicio de Dios, como personas que han muerto y han resucitado; ofrezcan todo su cuerpo como arma de justicia a Dios” (PDT). Rendirse significa decirle a Dios, “Dios estoy de acuerdo con los planes que tienes para mi vida, no con los míos. Tengo planes, sueños, metas, ambiciones, pero sé que me has puesto en esta tierra con un propósito, y escojo intencionalmente tus planes para mi vida en vez de los míos. Sé que no me los revelarás todos al mismo tiempo. Será poco a poco, así que tomaré un paso a la vez”.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿En qué áreas de tu vida necesitas rendirte a Dios?
  • ¿Cómo tu deseo de controlar ciertas áreas de tu vida revela tu orgullo?
  • ¿Por qué crees que Dios odia el orgullo?


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