¿Por qué deberías ser Generoso cuando estás Necesitado?

“Aquí está la lección: usen sus recursos mundanos para beneficiar a otros y para hacer amigos. Entonces, cuando esas posesiones terrenales se acaben, ellos le darán la bienvenida a un hogar eterno… si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo?… No se puede servir a Dios y estar esclavizado al dinero”. Lucas 16:9, 11, 13 (NTV)

Es fácil dar tu tiempo, energía o dinero cuando tienes mucho para dar. Pero la verdadera prueba de generosidad viene cuando no tienes en exceso. ¿Todavía das cuando tienes poco para ayudar a alguien más? Si lo haces, ¡Felicitaciones! Has pasado la prueba de Dios de la generosidad.

¿Por qué prueba Dios la generosidad? Porque fuiste hecho a su imagen, para que, si vas a ser como Jesús, necesitas aprender como ser generoso. Si no lo haces, nunca crecerás en madurez, y nunca tendrás las bendiciones de Dios en tu vida.

¿Qué pasa si estás en una recesión y las cosas no están saliendo bien? Estás sin trabajo o sin dinero, y te sientes como que no tienes más tiempo o energía para dar. ¿Cómo puedes ser generoso cuando estás en escasez?

Un buen ejemplo para nosotros se encuentra en la declaración de Pablo sobre las iglesias de Macedonia: “Estas iglesias han pasado por muchas dificultades, pero están muy felices. Son muy pobres, pero han dado ofrendas como si fueran ricas” 2 Corintios 8:2 (TLA). Alegría y generosidad siempre van juntas.

Una dura prueba de cuando confías en Dios es la forma en la que manejas tu dinero, porque demuestra lo que es importante para ti.

Aquí hay cuatro cosas para recordar, para ayudarte a estar alegre, no importa lo poco o mucho que tengas.

Obedecer la visión de Dios te traerá la provisión de Dios. Cuando dices, “Dios, voy a hacer lo que tú quieres que haga, sin importar si tengo el dinero o los recursos para hacerlo”. Dios proveerá todo lo que necesites para hacerlo.

Cuando hago todas las cosas que Dios me dice, Él hace lo que yo no puedo. Dale a Dios lo que tienes, sin importar lo poco que sea, y Dios lo multiplicará para hacer más de lo que imaginabas, al igual que lo hizo a través del joven que trajo cinco panes y dos peces a Jesús –miles de personas fueron alimentados milagrosamente.

Cuando tengo una necesidad, necesito sembrar una semilla. Ofrece, de lo que más necesites. Para poder cosechar, primero tienes que sembrar las semillas.

Siempre hay una espera entre la siembra y la cosecha. Una cosecha no es automática. Toma tiempo y paciencia.

Mientras seas generoso, siempre puedes confiar que Dios cuidará de cada necesidad que tienes. Y, como des a otros, estás ayudándolos a ver que Dios quiere proveer para ellos también.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué necesitas? ¿Cómo siembras una semilla en esa área hoy para que puedas recoger las bendiciones de Dios?
  • Piensa en una temporada en tu vida cuando Dios tomó tiempo para mostrarte la cosecha de tu inversión. ¿Qué aprendiste o como creciste mientras esperabas?
  • ¿Por qué deberían los cristianos buscar ser conocidos por su generosidad?
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