Incluso tus Debilidades traen Gloria a Dios

“Amigo mío, tú no eres nadie para cuestionar las decisiones de Dios. La olla de barro no puede quejarse con el que la hizo, de haberle dado esa forma”. Romanos 9:20 (TLA)

Formación espiritual, Oportunidades del corazón, Recursos, Mi personalidad y Antecedentes (Experiencias) –Son las cinco cosas que te hacen ser tú. Yo lo llamo F.O.R.M.A.

Aceptar tu F.O.R.M.A. — La forma única en la que Dios te hizo para que le glorifiques, significa creer que Dios sabe lo que es mejor. Todo se reduce a tener confianza. ¿Crees que Dios se equivocó cuando te creó? O confías en Él, sabiendo que tiene un plan para tu vida ¿Lo crees?

Muchos de nosotros hacemos esta clase de declaraciones: “Dios, hay cosas que no me gustan de mí mismo. Quisiera tener un cabello diferente o un color de piel diferente. Quisiera ser más alto, bajito, delgado. Desearía tener más talento. Quisiera poder hacer “eso”. Me gustaría parecerme a él o a ella. Quisiera sus talentos”. Y la lista continua y continua. Con este tipo de pensamientos básicamente le estás diciendo a Dios: “¡Te equivocaste! Todos los demás están bien. Pero te equivocaste al crearme”.

Cuando te rechazas, en esencia estás rechazando a Dios, porque Él es tu creador. Cuando no te aceptas, es una rebelión en contra de Dios. Estás diciendo, “Dios, Yo sé más que tú. Debiste hacerme diferente, con diferentes fortalezas y diferentes debilidades”.

Pero Dios dice, “No, yo te cree exactamente de esa forma porque quiero que seas tú, con tus fortalezas y tus debilidades. Todo eso, me puede dar gloria, si comienzas a hacer aquello para lo que fuiste creado en lugar de intentar ser alguien más”.

Es bastante arrogante rechazarte a ti mismo. La Biblia dice en Romanos 9:20, “Amigo mío, tú no eres nadie para cuestionar las decisiones de Dios. La olla de barro no puede quejarse con el que la hizo, de haberle dado esa forma” (TLA).

Cuando dudamos del amor y sabiduría de Dios, siempre nos metemos en problemas. La raíz detrás de estos problemas es que no confías en Dios. No crees que Dios realmente te ama. No crees que realmente desea lo mejor para ti en su corazón. Deseas que te hubiera hecho alguien diferente. Como resultado, hay un espíritu de amargura en ti que produce frustración y evita que seas la personas que Dios quiere que seas.

Pero no tienes que vivir de esa manera ¡hay esperanza! Job 10:10 dice: “Tú guiaste mi concepción y me formaste en el vientre” (NTV). Dios te quiere tal como eres, y Él te ama. Créelo y luego ¡confía!

Reflexiona sobre esto:

  • Creyendo que Dios realmente te ama. ¿Cómo cambia eso la forma en que te ves a ti mismo?
  • ¿Qué es aquello que siempre has querido cambiar? ¿Cómo crees que Dios quiere que intentes usar eso para Su gloria?
  • ¿Cómo ha usado Dios tus debilidades para Su gloria?


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