Cuatro Hábitos para Descansar en la Bondad de Dios

 

“Yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada” (Juan 15:5 NVI)

¿Cómo descansas en la bondad de Dios? ¿Cómo experimentas la vida abundante que él tiene para ti?

Los siguientes cuatro hábitos diarios te ayudarán a pasar de estar abrumado a estar rebosante.

  1. Permanece conectado a Jesús todos los días.
    “Yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada” (Juan 15:5 NVI).

    Si intentas vivir por tu propia cuenta y con tu propia fuerza, te verás abrumado. Una tostadora no puede cumplir su propósito a menos que esté conectada a la corriente. No puedes cumplir tu propósito y disfrutar de la bondad de Dios a menos que estés conectado a su poder.

  2. Reemplaza tus quejas por gratitud.
    “Hagan todo sin quejarse y discutir” (Filipenses 2:14 NTV).

    La ciencia ha demostrado que tanto la queja como la práctica de la gratitud tienen un impacto en tu salud. La queja es una emoción profundamente enfermiza. Por otro lado, los estudios han demostrado que la gratitud es la emoción más saludable. Produce serotonina, dopamina y oxitocina en tu cerebro: esos son los químicos que aumentan la felicidad y disminuyen el estrés.

  3. Deja de ser tacaño y comienza a ser generoso.
    Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen —dice el Señorde los Ejércitos Celestiales—, les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba!” (Malaquías 3:10 NTV).

    Dios introdujo una ley universal en el mundo: cuanto más des, más recibirás. Lo hizo porque quiere que te vuelvas más como él. Dios es un dador. Todo lo que tenemos es un don de la generosidad de Dios. Cuanto más generoso seas, más te bendecirá Dios en cada área de tu vida. ¡Tu vida rebosará!

  4. Deja de compararte, y comienza a experimentar el contentamiento.
    “Es mejor tener un puñado con tranquilidad que tener dos puñados con mucho esfuerzo y perseguir el viento” (Eclesiastés 4:6 NTV).

    El contentamiento no implica abandonar tu ambición. Deberías tener ambición. Debes aprovechar al máximo lo que Dios te ha dado. El contentamiento no significa que no tengas metas, sueños o planes para tu vida. Significa sencillamente que no necesitas más para ser feliz. Estás feliz ahora mismo con lo que se te ha dado. El contentamiento significa que tu felicidad no depende de las circunstancias; depende de Dios, el Buen Pastor que te ha bendecido con toda buena dádiva.

    Por naturaleza, estamos descontentos. Pero por la gracia de Dios, podemos contentarnos con su bondad para con nosotros. Cuando comprendes que la mayoría de las cosas en tu vida son simplemente regalos de la gracia de Dios, tu vida pasará de estar abrumada a estar rebosante.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cómo Dios nos da su poder?
  • ¿Cómo crees que las redes sociales afectan tu contentamiento?
  • Haz un compromiso de no quejarte por nada durante los próximos días. Cada vez que te descubras quejándote, cambia la queja por acción de gracias. Cada día ten en cuenta la frecuencia en que pudiste cambiar tus quejas por gratitud. ¿Qué diferencia hizo esto?


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